Sonido

Un año más se siente el tañir de un sonido en el aire, un sonido
que da la bienvenida a unas nuevas fiestas patronales en honor de Nuestra
Señora la Virgen de la Encarnación.

Un sonido que canta, que ríe, que llora, sonido que pregunta y
responde, sonido que despide y que recibe, sonido que reclama
presencia, sonido nuevo con sabor añejo.

Así es el sonido que hacen las camapanas de la ermita, mientras se
rema cual niño en su columpio el director de la orquesta de tales
sonidos armoniosos, el gadajo. Mientras, las campanas obedecen
fielmente sus órdenes, tras años de ensayos generales y puestas en escena.

Campanas que esparcen su gran música, por todos los corazones de
Tenoya, campanas que retumban campanas de ayer de hoy y para
siempre. Campanas que lanzan a la atmósfera un sonido que nunca
debió dejarse de oír, en el cielo de Tenoya, sonido que nunca deberá
dejarse de escucharse en el corazón de los tenoyenses.

ASÍ SON, LAS CAMPANAS AÑEJAS DE TENOYA.

Domingo M. Guerra Hernández
Jennifer Guerra Hernández

En el frío de la mañana

En el frío de la mañana
se escuchan unas campanas
Campanas que lloran, que entristecen, que exasperan.

En el frío de la mañana,
se siente un sonido que pregunta,
una vibración fría, distante, silenciosa y luctuosa.

Tan ..., Tan ..., Tan ..., Tan ...

Dicho sonido sólo es escuchado por unos pocos,
por aquellos que junto a otros,
vieron partir a los suyos,
en el frío de la mañana.

En el frío de la mañana,
fueron como lagartos por cernícalos atrapados,
y como tales en muchos casos descuartizados,
y muchos, ni siquiera juzgados.

En el frío de la mañana,
unas preguntas salen del corazón a la mente
y de la mente al alma,
porque por la boca no se atreven a salir aún.

¿Dónde estará...
el tío, el abuelo, el marido o el hijo de...
y mi padre, dónde estará?
lo encontrarás inerte, sin vida, pero aun vivo en el recuerdo,
en una memoria que nunca olvida,

En el frío de la mañana.


Domingo M. Guerra Hernández
Jennifer Guerra Hernández

Soy como aquel agua de río

Soy como aquel agua de río
Que nace en una gruta.
Soy como aquel agua de río
Que a su paso va dejando felicidad.
Soy como aquel agua de río
Que por donde quiera que su caudal transcurre
Regando la tierra va.
Soy como aquel agua de río
Que riega los campos y da la luz.
Que permiten que los demás naveguen en ella.
Soy como aquel agua de río
Que alimenta fábricas
Y apaga la sed.
Soy como aquel agua de río
Que tras ser depurada llega al mar
Soy como aquel agua de río
Que tras llegar al mar
Es evaporada para volver a nacer en una gruta.
Soy como aquel agua de río…

(Domingo Guerra)

ESCUDO DE LAZCANO-MÚXICA - (LEZCANO - MÚJICA)

Llamado también en Canarias Múxica-Lazcano, proceden de Miguel de Múxica conquistador de Gran Canaria con el general Pedro de Vera, Bernardino de Lazcano-Múxica fue regidor de Gran Canaria en 1525 y alcaide del Cas­tillo de La Luz.
Armas: Escudo cuartelado o partido, primero en campo de oro cinco panelas de sinople puestos en sotuer y en punta dos calderas de sable, segundo de azur banda de oro engolada de dragantes de sinople en alto menguante de plata y estrella de oro. 2° y 3º de gules, banda de oro engolada de dragantes de sinople, a cada lado de la banda escudete de plata cargado de tres fajas de azur.lamado también en Canarias Múxica-Lazcano, proceden de Miguel de Múxica conquistador de Gran Canaria con el general Pedro de Vera, Bernardino de Lazcano-Múxica fue regidor de Gran Canaria en 1525 y alcaide del Cas­tillo de La Luz.
Armas: Escudo cuartelado o partido, primero en campo de oro cinco panelas de sinople puestos en sotuer y en punta dos calderas de sable, segundo de azur banda de oro engolada de dragantes de sinople en alto menguante de plata y estrella de oro. 2° y 3º de gules, banda de oro engolada de dragantes de sinople, a cada lado de la banda escudete de plata cargado de tres fajas de azur.
Bibliografía:
Zárate y Cólogan, M., Genealogía y Heráldica de apellidos del Archiélago, Tenerife, 2.003

LA MEMORIA OLVIDADA I I - el milagro de las piedras muertas

¿Recuerdan el anterior artículo publicado en esta revista, donde se denunciaba la situación de abandono que sufría la Ermita de Tenoya? Espero que sí, puesto que nos alegra anunciarles que nuestras humildes palabras parecieron despertar el interés de las autoridades competentes. Por ahora se ha adecentado y limpiado el edificio a cargo del nuevo párroco, D. Agustín Lasso pero la restauración en sí aún está pendiente. Esperemos que llegue pronto, puesto que muchos vecinos estamos ansiosos de que ésta tenga lugar, y que todo no quede en falsas promesas. Y si ésta se demorase por causas ajenas a la voluntad de todos, proponemos que mientras tanto, sean recuperados todos los objetos que pertenecieron en su día a la ermita.
Es que nuestra ermita no la constituyen “piedras muertas” cómo algunos manifiestan; les puedo asegurar que en la humildad y sencillez de este edificio muchos de los feligreses del pueblo se sienten más cercanos a Dios. “Es el único testimonio que nos queda de lo que había antes” dicen otros, y es verdad, cojamos un ejemplo.
Allá por el siglo XVIII, Francisco Martínez de Fuentes se desplaza hasta Tenoya para predicar en la fiesta de S. Pedro, y por tanto en su ermita (que es la que se conserva hasta la actualidad) dejando testimonio escrito de lo que observó en su visita. Nos haremos eco de dos hechos fundamentales, el primero es la ceremonia del vestido de las Vírgenes. Movía más a piedad y a veneración, que las imágenes estuviesen, aun siendo de talla entera, recubiertas de costosos mantos, vestidos, pelucas y joyas. Veamos la descripción que nos ofrece nuestro visitante al respecto: “Se le puso a la (imagen) de Nuestra Señora por primera vez un bucarlín fuerte para formar con más garbo el traje del vestido, a cuya operación asistían los principales de Tenoya y mostrándose algunos admirados de semejante tiesura para una imagen de tanta devoción pero en la hora quedaron sosegados cuando se les advirtió su destino. Estrenó nuestra señora la toca del rostrillo de un fino olán de costa de una devota y en este año ha quedado tan bien vestida que el aire nuevo del traje nada sabe y a cosas de antigüedad. Finalmente su base se adornó de bellas y agradables flores (…) En este mismo estilo se compuso a San Pedro y tan de moda que su camarera, a pesar de su tenaz inclinación por las cosas añejas dejó al santo en base limpia destrozó las andas y las hermoseó en el mismo método que las de Nuestra Señora. (…) Finalmente San Pedro estrenó a expensa de su camarera diadema y llave de plata con honores de sobredorarle en lo sucesivo.”En la descripción de las fiestas de Tenoya se habla también de una exuberancia vegetal, que servía para adornar tanto el interior como el exterior del templo. “Todas sus paredes estaban adornadas de palmas, como si se tratara de un bosque y en el coro se formó una bóveda. Los tirantes de los techos se cubrieron de gilbavera(…) Las pilas se forraron con palmitos amarillos y una de ella con una especie de lienzo encarnado. Con cierta ironía describe el púlpito con una paloma pendiente de él y la fachada junto con el campanario cubierta de vegetación. Posteriormente la descripción sigue y nos dice: “concurrió todo el pueblo a ese devoto santuario y entonando el predicador el Deus in adjutorium continuó la música de violines, flautas gallegas, guitarras y voces (…)”
Pero para ver la devoción que se siente por la ermita, no hay que retrotraerse a un pasado remoto, sino por el contrario a la historia más reciente, hablamos de las fiestas en honor a Ntra. Sra. de la Encarnación 2005, momento en el que se ha realizado el adecentamiento de la misma. Hablamos de niños lijando puertas, de personas mayores aconsejándoles sobre como realizar mejor su labor, pero de todo ello, nos quedamos con dos imágenes: una es el ver como una persona mayor en pijama, y casi sin poder andar, ayudado sólo de su bastón y con la pasigüedad que los años sólo dan, sale de su casa y llega hasta la ermita. Otra es el día de la ofrenda cuando una mujer, sin ser sabedora que la estaban escuchando unos oídos curiosos dijo: “Voy a aprovechar que la virgen se encuentra en su casa para ir a verla”. Sin duda, sin darnos cuenta, este año nos hemos encontrado ante un milagro, el milagro de “las piedras muertas”.
¿Creen aún que la ermita es un edificio sin importancia? ¿Son sólo piedras muertas? La ermita es un buen punto de partida para reconstruir la historia de Tenoya, no sólo es importante por los actos religiosos que allí acontecían, sino como lugar de concentración social, alrededor del cual se realizaban bailes, teatro y hasta excursiones, que partían desde allí hasta la costa, para pasarse el día al pie de las salinas del Rincón.
Creemos que reconstruir la historia local es una de las grandes tareas pendientes de de nuestra tierra, dicho esto volvemos a preguntar:
¿cuántos pequeños y sin interés, según algunas personas, trozos de nuestra historia perdemos en Canarias cada día?
Jennifer Guerra Hernández
Domingo M. Guerra Hernández
Bibliografia:
Martínez de Fuentes, F. Usos, costumbres y fiestas de Gran Canaria en el s. XVIII (estudio crítico de Manuel Hernández González), ed. Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria, 1998.
VOCABULARIO:

ANDAS:
Tablero con barras paralelas para llevar algo en hombros.
GILBAVERA: Es con este nombre o el de gibalbera, gibalvera o gilbarbera, un endemismo canario utilizado como planta ornamental, que se localiza esporádicamente en las regiones de laurisilva. Es una palabra de origen galaico-portugués según nos dice el mismo autor.

LA MEMORIA OLVIDADA I

Este artículo nace de la sincera inquietud de ciudadanos de a pie por el patrimonio histórico de nuestra isla; aquí se ha puesto como ejemplo a la Ermita de Tenoya, pero no será una gran revelación para el lector, el decir que hay muchos más ejemplos de desidia, por nuestra parte y por parte de los organismos competentes sobre el particular. Obviamente, a través de este artículo también queremos manifestar nuestro deseo de que nuestra ermita sea restaurada y protegida mediante la denominación de patrimonio histórico. Sin embargo, nuestros proyectos no se quedan aquí sino que van más allá. Queremos una ermita restaurada, pero en absoluto cerrada al público, nuestro pensamiento sería crear en ella un museo, con dos tipos de exposiciones: una fija, que sería la visita de la propia ermita en sí y otra itinerante, consistente en préstamos pictóricos, fotográficos… que pusieran de relevancia la historia del pueblo canario.
En la actualidad, Tenoya se encuentra situada a unos 12 km de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en el norte de la isla, siendo el límite oeste entre los municipios de Las Palmas y Arucas. Esta localidad ha crecido en una zona ligeramente montañosa, caracterizándose por la gran cantidad de lomas que hay en los alrededores y que conforman su orografía.
Partiendo de que en la zona correspondiente al valle de Tenoya, se encontraba un asentamiento aborigen, (en la actualidad ampliamente destruido), el pueblo de Tenoya como tal debió surgir a fines del siglo XV, después de finalizada la conquista de la isla de Gran Canaria por los castellanos, y después de los repartos de tierras que el conquistador Pedro de Vera realizó entre sus colaboradores más importantes. En esta isla, como diría Juan Ramón Nuñez Pestano, “se ha podido detectar el origen de grandes linajes de la terratenencia local en las datas de tierras y aguas otorgadas por los gobernadores entre los conquistadores más relevantes, como es el caso de Miguel Moxica,(Mújica),que recibió grandes propiedades en el heredamiento de Tenoya (…)”
Juan Civerio y Muxica, de origen vizcaíno, vino a Gran Canaria con su primo Miguel de Muxica en las compañías de vizcaínos que vinieron a la conquista; fue uno de los primeros regidores de Gran Canaria. Tal y como ha descubierto,Vicente Hernández Jiménez,“ según el libro de Repartimientos,en 13 de julio de 1485 se repartió el Valle de Tenoya desde la acequia vieja a la parte de la Villa del Real, y se hizo un camino de cuatro estadales de ancho, por el que se iba desde la Villa del Real de Las Palmas al lugar de Arucas, para cuyas tierras se dio toda el agua del Barranco de Tenoya. El primer beneficiado fue Juan de Civerio, al que se dio una suerte de tierra para un peón, en que ovo cinco aranzadas, en el cual entró el vallecico de Las Palmas e otros pedazos que están vera del barranco seco, con un pedazo de tierra que está vera de la Vega, como va consignado por los mojones, en veinte de Diciembre de mil e quinientos años. López Sánchez de Valenmela, Gobernador de esta isla y Repartydor y Reformador, dio a Juan de Civerio esta peonía de tierra. Unido a ésta se otorgó data de una peonía de tierra de diez aranzadas a Antonio de Arévalo, y otra, unida a la anterior y en el propio día a Juan de Civerio, y encima de ello el Gobernador Pedro de Vera mandó darle más tierras hasta dar a “una albarrada de canarios”, un pedazo de cañaveral, encima de dos pedazos de tierra que se habían dado a Hernando de Miranda y a García de Asiego.”
Como consecuencia de la implantación del cultivo de la caña de azúcar y debido a las excelencias del barranco de Tenoya, se ubica aquí uno de los ingenios azucareros de la isla, en las tierras de Juan de Civerio y, alrededor del mismo, debió surgir el pueblo, al irse demandando las instalaciones anexas al ingenio y la mano de obra especializada necesaria para la floreciente industria. Este primer asentamiento urbano de Tenoya debía ser un tanto extraño, pues sus pobladores, debían ser los expertos portugueses en el cultivo de la caña, los aborígenes que colaborarían con ellos como mano de obra barata, los esclavos negros traídos de Berbería, los españoles especialistas (carpinteros, herreros, canteros, etc.), moriscos y toda una gran cantidad de personas que de una forma u otra estaban vinculadas a las tareas del ingenio (agricultores, ganaderos, tejeros, almocrebes, leñadores...).
Debido a la existencia de este ingenio, el agua que bajaba por el barranco se destinaba fundamentalmente para éste, para gran molestia de los pobladores de Teror, así lo menciona Vicente Suárez Grimón en uno de sus trabajos: “Esta disputa se plantea entre la heredad de Tenoya y los vecinos de Teror; sus orígenes se remontan a los tiempos de la conquista de la isla y al consiguiente reparto de tierras y aguas entre los concurrentes a ella. Por este reparto, que tiene sus orígenes en los años de 1485 a 1502 y en la reformación posterior de 1506 (…) se concedieron al Valle de Tenoya todas las aguas (…) que fueran a parar al barranco de Tenoya.”. La heredad de Tenoya existió antes que el núcleo poblacional de Teror, sin embargo la propiedad del Agua se desvió a la primera, debido a que las tierras de Teror se denominaban de “sequero” mientras que en Tenoya, había caña de azúcar, producto en boga en esos momentos.
Además, por Tenoya pasaba el camino Real de Arucas, que continuaba hacia Gáldar, lo que hacia que dicho lugar fuera de paso obligado para todos los que querían desplazarse a cualquier punto del norte de la isla (Arucas, Guía, Gáldar, Agaete, Firgas ...) Este asentamiento demandaba la celebración de oficios religiosos, los cuales, a partir de 1.515, según se desprende de las Constituciones Sinodales del Obispo Vázquez de Arce debía realizarlas el cura de la recién creada parroquia de San Juan Bautista de Arucas. (hay por tanto dependencia eclesiástica del curato aruquense). “(…) Por ende estatuymos e hordenamos e mandamos que en cada uno de los dichos lugares de Arucas e Moya, aya yglesia parrochial baptismal donde se digan misas y ministren los santos sacramentos e erigimos e criamos las yglesias de los dichos lugares en yglesias parrochiales”. Según Rodríguez Calleja,“(…) la parroquia de Arucas también cubrirá una zona de difícil delimitación, al menos hasta la creación de la parroquia de San Lorenzo, en torno al barranco de Tenoya y la Cruz del Ovejero en Tamaraceite.”
No se puede hablar de la fundación de Arucas, sin pasar por alto que el barranco de Tenoya se integra, en ciertos documentos, en el Barranco de Arucas, olvidándose que Tenoya, dentro de la jurisdicción, fue con probabilidad el primer núcleo habitado, y que debió ser en aquellos años de gran importancia. Sin embargo, la primera referencia que se tiene de un lugar de culto en este Valle, aunque este punto no esté totalmente contrastado, es el de un oratorio en el mismo barranco bajo la advocación de la Virgen de la Gracia, oratorio levantado en conmemoración a una batalla entre aborígenes y castellanos, donde moriría Doramas, en la cual sobreviven pocos conquistadores. No obstante, Vicente Hernández Jiménez apunta la existencia de una ermita edificada en el s. XVI, como conmemoración a la batalla mencionada, que sería arrumbada por una crecida del barranco en el s. XVIII y que estaría bajo la advocación de la Virgen de la Encarnación.
También en las constituciones del Obispo Vázquez de Arce se hace alusión a que el cura de la parroquia de Arucas, tenía que decir una misa en los ingenios de Firgas y Tenoya, los días de precepto. Sin embargo, no será hasta 1.629 cuando se haga alusión a una ermita bajo la advocación de San Pedro en Tenoya, cuando se imponen misas rezadas por parte de Juan de Civerio Lezcano Mújica. Sin embargo esta ermita no sería la que ya hemos mencionado, sino que seguramente se refiere a la edificada por los Lezcano en 1600, descendientes de Juan de Civerio, que fue construida junto al trapiche de la familia. Esta ermita se fue reedificando, y cabe la posibilidad de que sea la que aún podemos contemplar en la Plaza de Tenoya. Los patronos y mayordomos eran los Lezcano, y ésta nueva edificación se destinó a que los obreros y personal de sus fincas oyeran misa y cumplieran sus obligaciones religiosas.
Desde 1681, se creará la parroquia de San Lorenzo, de la que dependeremos hasta principios del s. XX. Concretamente a partir de 1.695, será cuando también aparezca la advocación a Ntra. Sra. de la Encarnación, y durante varios años las advocaciones a San Pedro y a la Encarnación serán simultáneas. La Virgen Encarnación ganará finalmente el patronazgo del valle y bajo su auspicio se encuentra la moderna iglesia, desde la que actualmente se oficia. Respecto a la nueva iglesia donde se guarda la efigie de esta virgen, el 6 de Agosto de 1.937 el Excmo. Sr. Obispo D. Antonio Pildain Zapiain confiere mandato especial al provisorato para la formación del oportuno expediente sobre la formación de la parroquia de Tenoya, reservándose la aprobación del auto que recayere. El día 19 de agosto del mismo año, el sacerdote de San Lorenzo y Capellán de Tenoya en aquellos tiempos, D. Mariano Hernández Romero emite su informe, en el que expresaba: "... juzgo necesaria y de mucha utilidad la creación de la Parroquia de Tenoya por la verdad objetiva de las causas canónicas que motivan este proyecto de división, a saber:
a) la dificultad de los fieles para ir a la iglesia Parroquial de S. Lorenzo (la más cercana).
b) el gran número de feligreses a cuyo régimen espiritual no se puede atender debidamente..."
También añadía :"... La capilla de Tenoya, cuya titular es Nuestra Sra. de la Encarnación, aún disfrutando de la pila bautismal a juicio del que suscribe no está en condiciones de ser destinada a iglesia parroquial. Es una Ermita muy antigua y muy devota de nave insuficiente para el número de fieles del pueblo de Tenoya..."
El día 1 de Noviembre del mismo año de 1.937, el fiscal una vez oídos todos los que tienen que intervenir, informó que era favorable al Sr. Provisor y vicario general quien dicta auto definitivo el 20 de Noviembre y con fecha 7 de Diciembre el Excmo. Sr. Obispo aprueba el auto creando la Parroquia de Tenoya y señala la fecha del 8 de Diciembre festividad de la Inmaculada Concepción para el comienzo de Tenoya como Parroquia.
- La ermita de Ntra. Sra. de la Encarnación, hoy.
Enclavada en el casco antiguo de Tenoya, rodeada por la Plaza de Nuestra Señora de la Encarnación, nos encontramos con un edificio de planta rectangular, formado por un cuerpo alargado dividido en dos zonas, ermita propiamente dicha de unos 70 m2 útiles y la sacristía, de unos 20 m2 aprox. Respecto a las dimensiones externas, son de largo por unos 5 m. de ancho. Dicho edificio tiene un tejado a dos aguas en el más puro estilo popular, y lo que podríamos denominar una azotea (sacristía), lo que denota los añadidos que se han llevado a cabo en ella a través del tiempo.
El frontis destaca por su sencillez y sobriedad: consta de una puerta de dos hojas en madera de tea, claveteada y pintada de marrón. En la parte alta del mismo, tenemos una espadaña de cantería en la cual están colocadas las dos campanas. Una de éstas, la más pequeña, el esquilón, tiene grabado el nombre de San José y lleva inscrita la fecha de 1.664. Seguramente a ésta se referirá la placa de piedra que podemos encontrar en uno de los laterales del edificio, en la cual se puede leer (aunque a duras penas): "Esta campana es de Nuestra Señora de la Encarnación. La donó Juan (ilegible) siendo mayordomo, con la limosna de 751 (ilegible)."
Refiriéndonos a su lateral derecho, (el que está orientado al sur) podemos observar que existen en el mismo dos puertas, la más cercana al frontis descrita como puerta chica y otra un poco más alejada, que es por la que se accede a la sacristía desde el exterior. En ese lateral está colocada una cruz de madera y a cada lado de ella están colocadas dos peanas de cantería, en las cuales hay un par de macetas que algún feligrés tiene a bien regar de vez en cuando. En el lateral norte, la nave principal tiene dos pequeñas ventanas, fruto de una de las remodelaciones para conseguir luz exterior, y en ese mismo lateral, la sacristía tiene otra ventana, pero con jambas de cantería. A lo largo de los años, este edificio recibió varias remodelaciones, pues se aprecian las huellas de las mismas en la edificación, piedras de cantería de diferente color en la espadaña, encalados de diferente rugosidad en los laterales, tejas de diferente tonalidad, poyos de cantería al lado de poyos de cemento en sus laterales, etc.
Si visitáramos su interior nos encontraríamos con un recinto oscuro, sólo surge un suave halo de luz a través de dos ventanas de su lateral, que nos permite vislumbrar unos cuantos bancos y un par de santos que nos agradecen la visita, tales como un Crucificado, un busto del Señor, de la Virgen de los Dolores y un par de cuadros que se tienen a duras penas… son lo que queda de un pasado no tan lejano, donde antes brillaban lámparas de plata,la Virgen de la Encarnación con su afable estampa, un Juan Evangelista con el cordero que nos invitaba a escuchar la prédica de Jesús cada domingo… y que ahora se encuentran diseminados entre varias parroquias de los alrededores.
También queda aún un púlpito de madera policromada, que se conserva en su interior milagrosamente, pues casi toda la madera está atacada por la carcoma. En él se pueden apreciar, pintados, aunque toscamente debido a los retoques sufridos, los bustos de los cuatro evangelistas con su correspondiente tetramorfos. Tiene planta hexagonal, siendo el sexto de sus lados el lugar donde se encuentra apoyada la escalera de acceso al mismo. En el se disponía el párroco a predicar el sermón para llegar a todos aquellos que se quedaban fuera de la iglesia, y su voz según dicen los vecinos, que aún recuerdan años mejores para este templo, retumbaba hasta llegar al barranco. Y respecto al altar, pieza fundamental de toda iglesia, está igualmente atacado por la carcoma y absolutamente abandonado, las figuras que acompañaban al párroco todos los días de fiesta de guardar han desaparecido y sólo han dejado oscuridad y su sombra en las paredes de la ermita.
Ahora comprenderá el lector, ante esta desoladora imagen que se le describe, el porqué de nuestro empeño de que las autoridades competentes se hagan cargo de este recinto, antes de que a alguien se le ocurra tirarlo abajo para cubrir intereses particulares, que nunca faltan cuando hablamos de salvaguardar nuestro patrimonio y nuestra historia. Puede que la ermita para los que no sean tenoyeros, parezca algo irrisorio o pobre para protegerlo, sin embargo llamo la atención a que me contesten a la siguiente pregunta:
¿cuántos pequeños y sin interés, según algunas personas, trozos de nuestra historia perdemos en Canarias cada día?

Jennifer Guerra Hernández
Domingo M. Guerra Hernández
Bibliografía:

Núñez Pestano, J. R. La sociedad: las clases privilegiadas y el campesinado, en Historia de Canarias, tomo XVI, Ed. Prensa Ibérica, 1991.

Rodríguez Calleja, J. E.La población de Arucas y Moya en el s. XVII, Ed. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Mapfre, Las Palmas de Gran Canaria, 2002.

Cabrera Mújica, J. J. El agua en Canarias: las heredades, en Rev. Aguayro, nº 224, Ed. La Caja de Canarias, Las Palmas de Gran Canaria, 2001.

Suárez Grimón, V.Contribución al estudio de la propiedad del agua en Gran Canaria: la disputa entre Teror y el heredamiento de Tenoya (1675-1750), en Serta Gratulatoria in honores Juan Régulo (III Coloquio de Geografía e Historia), Ed. Universidad de la Laguna,La Laguna, 1988.

Hernández Jiménez, V. Aguas del barranco de Tenoya, AEA nº 33, Ed. Casa de Colón, 1987, pág. 257.

Subvención otorgada al Museo Canario por parte del Cabildo

Estimados señores,

Empiezo hoy a publicar en mi blog de crítica refiriendome a la decisión del Cabildo de sufragar los gastos del Museo Canario. Permítanme decirle que estoy de acuerdo en financiar la cultura pero con lo que no estoy de acuerdo es que se haga sin exigir un cambio en los servicios que esta institución ofrece. Estoy de acuerdo con la noticia, reitero, pero no sólo el Museo Canario se encarga de preservar nuestra cultura, está por ejemplo el Archivo Provincial,La Casa de Colón, (aunque esté mal el decirlo yo) el museo Diosesano, el museo Pérez Gáldos,etc..., y es más le permito recordar a la Sra. Luz Caballero que todavía el Aula de la Memoria Histórica Efémiano Jurado Domínguez, no se le concedió una subvención por parte del departamento de cultura añadiendo que pertenecia a una institución privada, ¿Es que acaso, el museo Canario, repito "Canario" no lo es?, mientras las actividades de dicha Aula se ven muy mermadas por dicha operación que en un principio se nos concedió por parte de la Sra. Luz Caballero, eso sí de boca, dinero para realizar una jornadas y su apoyo, ya que el PSOE, estaba de acuerdo con la Memoria Histórica, pero la verdad es que a día de hoy, todavía seguimos esperando que dichos fondos aperezcan.

Y ahora van y se lo dan a una fundación semipública y semiprivada, una subvención que se nublan los ojos de sólo ver la cifra, es más, aún cuando vas a sacar una fotocopia o una fotografía de los documentos históricos que ellos poseen, todo ha de ser previo pago, y además te obligan por el módico precio de 10€ a hacerte un carnet de investigador, que te dura un año, y al año siguiente te tienes que renovar, y lo único que te favorece dicho carnet, es acceder a determinados archivos llamemolos especiales, o de uso exclusivo para los que tienen el carnet de socio o investigador como prefieran llamarlo, porque todo lo demás te lo siguen cobrando al mismo precio. Disponen de una serie de personas voluntarias que sin cobrar nada van y enseñan el museo canario repito "Canario" a aquellas personas que provenientes del extranjero nos visitan y además concluyendo, se aprovechan en muchos casos del trabajo de los demás,¿Ya qué cuanto tiempo no habrá costado a las personas que han hecho del museo "Canario" lo que hoy es, muchas veces, sin cobrar un duro, perdón hoy en día un euro?.

Tranquilos no se nota nada que el PSOE, intranquilos andan a la casa y captura de nuevos parabienes o paladines que les ayuden a resolverles las papeletas ante las nuevas urnas electorales en él 2011.

¡Ay, sí D. Juan Rodríguez Doreste uno de los impulsores no sólo del "Museo Canario" sino del PSOE en Las Palmas levantara la cabeza!, estoy seguro que diría éste no es mi PSOE, me lo han cambiado, y acontinuación de la indignación se volvería a morir.