Ya llega el circo

Ya no tengo aquellos veinticinco años, cuando bajo éste título llamaba a las masas a revelarse, a no votar… ¡qué vueltas da la vida!, hoy aunque soy representante a nivel local de un determinado partido político, mi pensamiento ha cambiado al respecto. No obstante, con las elecciones europeas ya viene el circo, el circo de las promesas que se incumplirán y de la descalificación pública. Sin embargo cuando se apague el pilotito rojo, los diferentes representantes políticos se seguirán abrazando y dándose palmaditas en la espalda. El ejemplo lo tenemos, sin ir más lejos y sin salirnos de nuestro país, en el País Vasco, en el que vemos como son capaces de alinearse dos partidos hipotéticamente contrarios en su ideología para derribar al PNV.
Yo llamo al pueblo, a mi pueblo canario, que el próximo día 7 de Junio vayan a votar en blanco. Porque desde que hemos entrado en la Comunidad Europea, no ha sido tan hermoso como ahora nos lo van a hacer ver. Hemos perdido mucho por el camino, no todo ha sido parabienes y bonanzas en nuestro estado europeo o al que yo llamaría europedo, porque es como un “pedo” muy grande, del cual nunca sabemos de dónde viene su mal olor. Porque sí bien es verdad que ha entrado mucho dinero europeo, cuyas ayudas terminarán en el 2013, también no es menos cierto que hemos perdido mucho por el camino.
Hemos perdido a la rubia, a la cual vimos empequeñecer y teñir sus cabellos de blanco platino cual persona mayor se tratara y mientras tanto tomaba el poder un hijo bastardo llamado Euro. Antes todos sabíamos lo que teníamos en el bolsillo pero aun hoy en día nuestros mayores siguen sin aclararse con él. Muchos ciudadanos incluso llaman a esta moneda Ebro, quizás sea porque actúa como un río, según ves llegar los billetes parten de nuevo pasando apuros para llegar a fin de mes.
Ni que hablar de nuestros perdidos puertos francos, los cuales perdimos por un todo poderoso I.V.A. en la península, (I.G.I.C. en Canarias), y porque en Europa no había ningún otro país que tuviera esa distinción. Con esta reforma resultó que muchos de los peninsulares dejaran de venir a comprar, no sólo el último modelo de cámara de fotos, sino hasta vehículos que les resultaba mucho mas barato comprarlos aquí, aunque para éste último ejemplo te requerían el llevar como mínimo dos años de residencia en nuestra tierra. Incluso se escuchaba mucho a los peninsulares el decir aquello de “sí vas a Canarias de vacaciones tráeme diez cartones de cigarrillos” e incluso otros muchos encargos que traían de sus vecinos o familiares.
Hoy en día es todo lo contrario: no sólo tenemos los productos de la cesta de la compra más caros, sino que además también los sueldos más baratos de toda la comunidad europea.
También me gustaría en este punto hablar de nuestros muelles que están cada vez más vacíos. Mientras hace años en nuestros astilleros los barcos hacían cola para ser reparados, ahora prefieren ser avituallados en alta mar antes que pisar tierra, debido al elevado costo de nuestros aranceles por atraque. Con lo cual la tasa turística también ha disminuido, puesto que las personas que trabajan en los barcos bajaban a tierra, aunque fuera por sólo unos días, en los que eran capaces de dejarse mucho dinero en Canarias a través de divisas, realizando compras por la ciudad o simplemente, pasándolo bien. Ahí pueden ver cómo está el Parque Santa Catalina, que parece un muerto, y que no tiene ningún punto de comparación con el nivel de turistas que antaño paseaban por él. Ha perdido su carácter bohemio y multicultural debido al gran trasiego de mercancías portuarias y visitantes.
Y hablando sobre nuestra propia economía, recuerdo de pequeño, que siempre, había quien tuviera su trocito de tierra, una vaca, una cabra o cabrón (de ahí la expresión canaria de… “¿Señora quiere macho?”), porque antiguamente el que tenía un cabrón iba por las casas alquilando el macho, para que dejara preñada a las cabras, porque como era habitual en aquella época, el marido salía a trabajar y la mujer casi siempre quedaba al cargo de la casa), o un cochino, gallinas, conejos, patos, etc… Hemos dejado toda esa cultura atrás por otra, huyendo de la miseria olvidamos nuestras raíces y fuimos a parar a las garras del cemento y del turismo de sol y playa, sin diversificar nuestra economía ni conservar nuestro patrimonio, etnográfico e histórico.
Ya veremos cuando no nos queden ni tunos colorados para comer, y todo ello se lo podemos agradecer a la especulación de los terrenos, que lejos de enriquecerlos los ha empobrecido, ¿o quién no se acuerda ya del pobre que hace unos pocos años le pico una araña que provenía en unas cajas de peras de Chile, de la plaga del picudo rojo en nuestras palmeras, o el caso de Telde con las más de quinientas serpientes foráneas?. Con esto lo que quiero dar a entender, que con la masiva importación de productos que podríamos generar nosotros, se deja la puerta abierta a las nuevas plagas para las cuales no tenemos antídotos. No nos acordamos o no nos queremos acordar de que mucha de nuestra pobreza en el sector primario, vino de la mano de unos topes de producción marcados en su día por la comunidad europea.
Y por no hablar de la famosa reconversión industrial, donde está la SEAT, la EBRO, la AVIA, o incluso la PEGASO, vehículos de auténtica producción española muy difíciles de romper, y que por muy viejos que fueran como es el caso de la SEAT, encontrabas repuestos como se decía antes hasta en la Farmacia. A día de hoy somos victimas forzosas del consumo y como máximo nos vemos abocados a mantener un vehículo durante diez años. Si con un coche de esa antigüedad consigues repuestos ya te puedes dar con un canto en el pecho, porque existe una ley que autoriza a las casas de coches a mantener los repuestos ese tiempo, no más haya, sólo los que les queden en remesa, concluyendo por tanto que por muy conservado que tengas el vehículo, tienes que retirarlo.

Las aguas jurisdiccionales son otro problema añadido, somos incapaces de salvaguardar nuestro litoral, ya que como están consideradas como aguas internacionales, cualquier buque que pase por nuestras islas puede tranquilamente tirar vertidos al limpiar sus tanques y tirar lo que conocemos como pichi o alquitrán a nuestras costas, y como no podemos hacer nada por el condicionante ya mencionado, pueden pasar todo tipo de barcos, cumplan o no, la normativa europea.
Y por último, ahora nos están vendiendo la moto que Canarias es una estupenda plataforma internacional y por tanto se va a instalar una oficina de relaciones Internacionales en Canarias, debido a nuestra situación ultraperiférica. Por favor, eso lo llevan vendiendo desde el año 1987 y todavía estamos esperando por ella. ¡Cómo se ve que las distintas facciones del PSOE – canario y nacional - no saben como quitarse de encima ese enorme grano en el trasero llamado Juan Fdo. López Aguilar! ¿Y qué me dicen del PP en Canarias, cuyo presidente Soria, lejos de fomentar nuestro desarrollo interno incita al empresariado canario a que invierta en Marruecos y las provincias del sur?
Me gustaría que estas votaciones europeas fueran de castigo, para aquellos que denominándose canarios han sido incapaces no sólo de defender lo nuestro sino de hacer un nuevo Estatuto Canario y llevar a cabo la Reforma Electoral, y que acusan a los que vayan a votar en blanco de ser poco responsables con la situación de Canarias, enarbolando la bandera del sentimiento isleño, intentando captar el voto nacionalista, estemos de acuerdo o no con su abigarrado programa.
En mi opinión les invito a que vayan a votar el próximo día siete de junio, eso sí en blanco, y luego aprovechen el día para ir a la playa, al campo de excursión o simplemente para quedarse en sus casas, tomando una cerveza viendo una buena película o simplemente disfrutando de sus hijos o nietos.

Recuerdos de una ciudad perdida

Oficios y costumbres que parecían formar parte de las calles de la ciudad han desaparecido sin apenas dejar huella. Algunos ya formaban parte de la más vieja memoria, pero otros son casi de ayer mismo. Y sin embargo, unos y otros se quedaron obsoletos sin que pudiera salvarlos su propia cotidianidad. Hoy, esas imágenes recuperadas de viejas escenas nos hablan de un mundo más pueblerino, menos global, tal vez “más cateto”, pero también más humano. No deseo esconderme tras el manido discurso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, sólo deseo con estas líneas que el lector, a la vez que la que escribe, reflexione sobre si en nuestro camino por "avanzar" hemos dejado algo en el camino.
La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria se estableció en torno al antiguo cauce del Barranco del Guiniguada, principal foco económico y comercial de la isla en el s. XIX, y en él hasta hace poco se encontraban dos puentes, que ayudaban a los transeúntes a pasar de un margen a otro, de Triana a Vegueta. Y por ellos, se sucedieron acontecimientos que quedaron grabados en la memoria de los más viejos pobladores de la zona y que algunos jóvenes, quienes tengan la suerte de oír a estos ancianos, tal vez puedan, si les interesa lo suficiente, transmitir la pequeña historia, que es la historia oral, a futuras generaciones. En esta historia oral se oirán entremezclados, acontecimientos que oyeron de generaciones anteriores y que, al oírlos de viva voz, parece como si cobrasen vida. En torno al Guiniguada, se oirán las sempiternas historias de cuando tenían lugar las grandes crecidas del barranco, que llevaba con él, en dirección hacia el mar todo lo que pillaba: puertas, tejados, animales… y algún pobre diablo al que pillara despistado. Y con estos recuerdos, también se nos transmite la advertencia de que un día encontraremos a la ciudad en medio de la marea, por eso de ganarle, progresivamente, terreno al mar.
Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad joven, con cinco siglos de historia desde su fundación, que creció y se desarrolló vertiginosamente durante el último tercio del s. XIX, a raíz de la construcción del Puerto de la Luz en la bahía de la Isleta. Antes de producirse ese proceso expansivo, que la ha llevado a convertirse en la gran urbe que hoy conocemos, nuestra ciudad se debatía en dura lucha con su propia realidad ante la esperanza de un futuro incierto.
A mediados del XIX (1845-1855), Las Palmas de Gran Canaria apenas había roto el cerco de sus primitivas murallas. Dentro de su perímetro, sólo dos barrios: los ya mencionados Vegueta y Triana. Fuera de él, aparte del incipiente barrio de Arenales, los núcleos de población humilde conocidos como “riscos”: S. José, S. Juan, S. Roque, S. Francisco, S. Nicolás y S. Lázaro. Y todos los pobladores de estos barrios desarrollaban su vida al ritmo que marcaban las campanas de su inacabada catedral.
Esta pequeña ciudad fue capaz de atraer la atención de los visitantes extranjeros que llegaban hasta ella, y gracias a su visión podemos hacernos una idea del aspecto que la ciudad ofrecía. En ellas se nos habla de la sorpresa que se producía al ver la curiosa arquitectura de las casas de las islas, se nos describía con todo lujo de detalles los rincones más singulares de la ciudad, junto al alboroto que se vivía en su mercado… Sin embargo, a pesar de la ayuda que representan estas descripciones, son relatos que dependen de la subjetividad de sus autores, que muy frecuentemente, omiten las condiciones sociales y econó­micas en que se desenvolvía la vida de los habitantes de Las Palmas de Gran Canaria, y que sin duda, hubiera contri­buido a proporcionamos una idea más completa del ambiente urbano en aquel momento. La base sobre la que se sostenía la población de esta ciudad a mediados del XIX, carente casi por completo de industria, era la agricultura: fundamentalmente cerealista y de autoconsumo, pues se había producido ya la decadencia del vino, importante fuente de ingresos para las islas.
Por otra parte, desde la Guerra de la Independencia, las islas vivían en una situación de crisis económica que se agudizó durante el reinado de Fernando VII, a la que se añadirían las desgracias naturales que se repitieron durante la primera mitad del siglo: entre otras hay que destacar la terri­ble plaga de langosta que atacó los cam­pos y huertas de la isla entre noviembre de 1844 y marzo de 1845, devastando totalmente los cultivos, y la no menos terrible sequía del año 1846. La conse­cuencia de todo esto será la pér­dida casi absoluta de las cosechas, la escasez de alimentos y el hambre.
Ade­más en estos años centrales del siglo, la economía canaria en general no había recogido aún el fruto que supuso la decla­ración de Puertos Francos de 1852, ni la cochinilla, cuyo cultivo ya se practicaba, había alcanzado las cifras de producción que se observarían en la década de los sesenta, cuyo comercio resultó una verda­dera fuente de riqueza. En este período que aborda­mos, una nueva desgracia se cebó sobre la población: una epidemia de cóle­ra morbo asiático se detectó en la ciudad el 24 de mayo de 1851, extendiéndose con gran rapidez.
Todas estas circunstancias tenían su reflejo en el ambiente urbano que esta ciudad ofrecía a mediados de la centuria, cuyo seguimiento puede realizarse, ade­más de por los datos que puede ofrecer el archivo municipal, por la prensa de la época, en cuyas páginas se denunciaba el estado de abandono de la ciudad. Las calles aparecían desaseadas, y la suciedad surgía en muchos puntos de la población: el agua, que se empantanaba en los depósitos de agua sucia, llegaba a producir un hedor insoportable, como según se denunció en repetidas ocasiones sucedía en la calle Triana. Los animales merodeaban con frecuencia por las calles: perros vagabundos, gallinas, pollos…
Abundaban los montones de escombros, proce­dentes de los arreglos que los vecinos efectuaban en sus casas, su presencia suponía un serio peligro, especialmente porque muchos vecinos tenían la “sana costumbre” de arrojarlos a la calle desde las azoteas de sus viviendas. La hierba crecía por los paseos, e incluso en las plazas, denunciándose su presencia en los lugares más céntricos, las baldosas de gran parte de las calles y plazas estaban levantadas, ya por el deterioro propio del uso y el no atenderse a su reparación y mantenimiento, ya por el poco cuidado de los conducto­res de bestias y carros que transitaban por la ciudad, subiéndose a las aceras. Las mujeres barrían sus calles los sábados sin proceder antes a regarlas, tal como disponían las Ordenanzas Munici­pales, por lo que no resulta difícil imagi­narse que el sábado se convertía en la ciudad en un “día nublado” por el polvo que se levantaba en las calles.
A todo ello, y para contribuir aún más a esbozar este panorama urbano, hay que añadir las deficiencias en el alumbrado público, a base de lámparas de aceite, cuyo suministro debía ser tan parco que apenas llegaba para mantenerlas encendidas hasta las nueve de la noche. Las que­jas y protestas públicas por esta deficien­cia se multiplicaban, ya que se exigía a los vecinos una contribución mensual para mantener este servicio. El agua escaseaba en los pilares, las vendedoras tomaban las calles y puentes para establecer sus puestos de fruta y ver­duras, y los niños ocupaban las calles ante la poca costumbre de muchos padres de enviarlos a las escuelas, ayudada por el insuficiente número de ellas.
La explicación para esta falta de recursos vendría provocada por la crisis económica, aunque también mucha culpa se encontraba en la ineficacia de la policía y autorida­des locales, que no tomaban las medidas oportunas y severas precisas para impedir que se produjesen algunos de estos abusos, como aventar el grano en las calles, per­mitir depositar en ellas materiales o escombros… Lo que se desprende de estos aspectos es una sensación de dejadez por parte de las autoridades, una especie de desánimo generalizado que contribuía a que la población se sumiese cada vez más en el caos y en el desorden.
No es el objetivo de estas líneas el ofrecer una visión pesimista del pasado de esta ciudad, pero es un riesgo que se corre al tratar de ofrecer las dos caras de una realidad. Por ejemplo, la presencia de animales transitando por las calles no era lo mejor para asegurar la limpieza de la ciudad, sin embargo la presencia del ganado transitando por ella era el mayor certificado de pureza de la leche que se consumía. Y aunque se han perdido desagradables olores, también se han perdido aromas como el millo recién tostado de las casas antes de llevarlo al molino, el del café tostándose… No se trata pues, de establecer un juicio, sino de ofrecer la visión que ofrecía la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, y que se ha tratado de ofrendar, a modo de instantáneas, como modesta contribución, para rememorar la ciudad de nuestro pasado, justo antes de desper­tar a la luz del progreso que la ha llevado a convertirse en la gran urbe que hoy dis­frutamos... y sufrimos.
Por Jennifer Guerra Hernández

Poemas de la "punta atrás"

Dirán ustedes que la denominación a esta entrada es un poco extraña, y tendrán razón. Surge este título de un comentario que hacía la que escribe a Matías Campos sobre mi intención de poner en el blog unos poemas que venían "a la punta atrás" de un libro sobre Secundino Delgado que pretendo leer.
Le dedico cariñosamente esta sección a Quico Naranjo, (nuestro guía y anfitrión en la visita a la Cueva de los Candiles), que me tomó el pelo con la frasesita mencionada que oyó por casualidad y a Matías por dejarme el libro (aunque él no lo supiera).
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MI PATRIA
Si el sol que primero ví
fue el de mi Patria, en Nivaria,
¿qué quiere España de mí?...
Yo olvidar donde nací,
por la madrastra arbitraria?
¿Quién, que en las Afortunadas,
por su fortuna, naciera,
viéndolas pobres, diezmadas,
de otro pueblo esclavizadas,
su libertad no quisiera?
Yo, que a mi patria venero,
yo que venero su historia
desde los cantos de Homero,
¡antes que a España, prefiero
de mis guanches la memoria!
Cuando mis montes paseo
y sus campiñas contemplo,
me parece que los veo
y se aumenta en mí el deseo
de imitar su digno ejemplo.
¡Noble raza! Si caíste
ante tus conquistadores,
ante la historia subiste;
que hasta en la muerte supiste
despreciar los invasores.
¡Ay mi guanche! Yo te admiro
cual fanático a su Dios;
cual tú, yo también suspiro
por aquel suelo querido
que inmortalizó tu adiós.
La injusticia se cebó
contra tu altiva inocencia
y ni el crimen reprobó.
¡Horda odiosa y sin conciencia
que la Patria nos robó!
¡Dichoso tú! Con la muerte
por no soportar vil yugo,
fin deparaste a tu suerte.
Sucumbiste ante el más fuerte
sin pactar con tu verdugo.
Siendo tu hermano, poseo
tu misma sangre en las venas,
triste cual tú, esclava veo
mi Patria, y tarde preveo
desaparecer sus cadenas.
Y siendo tú, Patría mía,
de aquellos bravos la madre,
¿son tus hijos los del día?
Siendo esclava todavía
¿no hay quien tu yugo taladre?
¿Es que la sangre de aquellos
en la de éstos se extinguió
y el amor a tí con ellos?
¿No vendrán nuevos destellos?
¿La dignidad se perdió?
Ten esperanza en la vida
mientras lloras tu orfandad
entre cadenas sumida.
¡Ten valor madre querida,
que el progreso es Libertad!
Y si hasta hoy no miraron
tus hijos tu humillación
y ¡madre! a otra llamaron,
no es que de tí se olvidaron:
¡fue la infame ocacción! (...)
¿Es mi mente que me engaña,
o es del progreso el ensanche?...
Yo siento la misma saña
contra la invasora España
que abrigó en su pecho el guanche.
SECUNDINO DELGADO (1871/72 -1912)

DE CÓMO NO CONTESTAR A LAS PREGUNTAS DIRECTAS

El Centro Canario Nacionalista (CCN) le ha formulado una pregunta directa y sencilla a la concejala del distrito de Tamaraceite - S. Lorenzo - Tenoya, Isabel Mena. La pregunta se realizó a través de las noticias de Canal 9 Televisión, con motivo del Día del libro, y no era otra que la siguiente: ¿cuándo se va a abrir la Casa Cultural de Tenoya?

Bueno es que el lector sepa que la edificación a la que nos referimos se utilizó en el pasado como escuela, y que tras largos años de abandono fue rehabilitada como Casa Cultural. No obstante tras ser inaugurada sigue cerrada a cal y canto, negando así un espacio donde los jóvenes puedan acceder a cualquier tipo de formación sociocultural a través de la consulta de libros e internet, obligándoles a desplazarse a Tamaraceite o directamente a la capital.

Pues bien, dicha representante del ayuntamiento capitalino salió por peteneras -ahora que se lleva mucho lo andaluz en Las Palmas de Gran Canaria- y en vez de dar una respuesta simple y sincera, dijo que en el pueblo de Tenoya existía un importante movimiento juvenil que llevaba a cabo diversas actividades musicales y de ocio en general como son grupos de rock, murgas y un largo etcétera. Es decir, estando de acuerdo con el potencial de nuestra gente - que para quien es del pueblo como quien les escribe lo conoce perfectamente – se nos respondió con que se abriría “pronto”, y la forma en que se expresó y lo que dijo dio a entender que Tenoya no podía quejarse, puesto que había actividades para jóvenes.

¡Pues sí, nos quejamos! Nos quejamos por que ésta edil, en vez de dar una respuesta sencilla, salió por peteneras contestando una serie de tonterías, ya que no se puede calificar de otra forma. Nos quejamos por que un particular cedió el solar y esta edificación para actividades culturales y de enseñanza y no se ha realizado aún su voluntad, y nos quejamos por que se ha invertido un dinero que no se rentabiliza. No queremos sólo más actividades de ocio en este espacio, que es la programación que se vende desde Participación Ciudadana para tenernos “entretenidos”, sino que queremos un espacio donde se lleven a cabo talleres formativos. Si tenemos claro que los jóvenes presentan mayor fracaso escolar y dejan antes sus estudios…¿por qué no se organizan talleres de formación en los diferentes centros cívicos y casas culturales, que ayuden a estos jóvenes a adquirir habilidades para incorporarse al mundo laboral?

Para los que tienen enarbolada la bandera del elevado coste de esta iniciativa y de que estamos en crisis les diré que el realizar esto no costaría un duro al ayuntamiento, puesto que los cursos y los monitores los ofrece el Servicio Canario de Empleo. Se trataría pues de acercar la actividad formativa a la población de los barrios de la capital, con la misma certificación oficial y disminuyendo al mínimo los gastos de desplazamiento, tan importantes para un desempleado.

Lo que se pretende al solicitar que se abra la Casa de la Cultura es el crear un punto de encuentro para dar más información y formación a los ciudadanos de este pueblo, con talleres y actividades socio-culturales (y no sólo lúdicas y de ocio) y que se subsane la metedura de pata del presente ayuntamiento (ilegal, al anexionar al Municipio de San Lorenzo a punta de pistola durante la Guerra Civil) que intenta no poner de manifiesto que la verdadera razón para no abrir es que la constructora adjudicataria de la obra olvidó poner los contadores de agua y luz, y en vez de dejar al descubierto que el ayuntamiento no hizo el seguimiento adecuado a los trabajos de esta obra, pone como excusa que se espera por un permiso de Industria, echándole la culpa al Gobierno de Canarias. ¿Cómo, me pregunto, va a darles Industria ese permiso si la instalación no cuenta con éstos elementos?.

Desde luego, la actitud de esta concejala es como mínimo, reprobable. Y aprovecho para finalizar este artículo y para ejemplarizar, aún más si cabe, la actitud de determinados miembros del gobierno municipal de la capital como son Inmaculada Medina, Teresa Morales e Isabel Mena. Así de claro, con sus nombres y apellidos. Estas concejalas estuvieron brevemente el pasado 25 de Marzo en Tenoya, puesto que se celebraba la reinauguración de la ermita de este pueblo –otro logro colectivo- y sin creer que nadie las estaba mirando, una vez comenzada la procesión fueron discretamente quedándose las últimas. No se quedaron a ver la restauración efectuada por el Cabildo en este pequeño trozo de nuestro patrimonio, que era el acto principal, sino que a medio camino esperaron a escondidas el coche oficial para “tomar las de villadiego”.

Con estas actitudes conseguirán hacer bueno a su adversario político, el PP. Termino diciendo que si no vamos a ser capaces de romper esta dicotomía enfermiza que no nos lleva a ninguna parte, apaguemos la luz y vayámonos porque nos veremos comiendo cemento dentro de un par de años; ni siquiera quedará lugar para los tunos colorados.

Domingo M. Guerra Hernández

El CCN pide que "Rueden más cabezas" en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

La presidenta del comité local del Centro Canario Nacionalista (CCN) en Las Palmas de Gran Canaria, Natalia Mendoza, dijo hoy que la remodelación del grupo de gobierno del Ayuntamiento no es suficiente y que “deben rodar aún más cabezas”.
Mendoza señala que debido a que el alcalde, Jerónimo Saavedra, “no ha conseguido ser un referente para su grupo de gobierno" ni tampoco "aunar esfuerzos y limar asperezas" entre sus concejales, "ha escogido a [el nuevo director de gobierno] Sebastián Franquis para que haga su trabajo”.
Según Mendoza, "ha pesado más el reforzamiento de los ideales de partido dentro de la corporación que el interés de los ciudadanos" para llevar a cabo los cambios en el gobierno local. Por ello, el CCN pide que se realice “una reestructuración de fondo, más allá" de los concejales Teresa Morales y Rodolfo Espino, que han perdido sus delegaciones y que, para los centristas, son sólo "la punta del iceberg".
El CCN, que lleva una década fuera del Ayuntamiento, sugiere que se unifiquen concejalías, se controle el número de asesores y directores generales y se prescinda de miembros del grupo municipal "que, lejos de demostrar su eficacia para poner en marcha los proyectos que tienen para Las Palmas de Gran Canaria, han perjudicado aún más si cabe a la ciudad con su gestión”.
La organización centrista también considera “una burla a la ciudadanía" que Saavedra "no ponga orden" en sus filas, al tiempo que critica las "ocurrencias" de las concejalas de Desarrollo Sostenible, Inmaculada Medina; de Vivienda, Chani Ruiz; y de Servicios Sociales, Marcela Delgado. "Personifican la incompetencia, la desidia y el desprecio al ciudadano, sin interesarse por sus problemas ni proporcionarles una solución, llevando a cabo toda una serie de despilfarros a costa del erario público”, dice el CCN.
Natalia Mendoza afirma también que “ahora se jalea" a Franquis "como si fuera un héroe medieval que va a salvar a la ciudad de su desgobierno, cuando mucho nos tememos que será uno más de los que van a repartirse el botín de guerra”.
Por último, la dirigente local del CCN tacha de "inadmisible" que aún no se haya aprobado de forma definitiva el presupuesto para 2009, “con el consiguiente perjuicio a los ciudadanos, sobre todo en el área de servicios sociales”.